Actualmente avanzamos en la construcción de un muro de contención estratégico, ubicado en la orilla de un canal con salida directa al mar.
Se trata de una estructura de aproximadamente 33 metros de longitud y 4 metros de altura, diseñada no solo para contener, sino para transformar el entorno.
El objetivo es claro: prevenir la erosión, reforzar el borde del canal y recuperar área de terreno útil, convirtiendo una zona vulnerable en un espacio más seguro, estable y funcional.
Uno de los principales desafíos ha sido trabajar sobre un terreno inestable y bajo condiciones de marea variables. Esto nos ha llevado a ejecutar cimentaciones en condiciones húmedas y a coordinar cada avance con precisión, aprovechando ventanas de tiempo muy limitadas durante la marea baja.
Este proyecto es un claro ejemplo de cómo la ingeniería debe adaptarse al entorno, especialmente cuando se trabaja en zonas costeras donde las condiciones cambian constantemente.
Más que construir, se trata de entender el terreno, anticiparse a los retos y ejecutar soluciones que perduren.
